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miércoles, 21 de enero de 2009

Fernando Londoño

Nota: Está entrada debió ser publicada una semana antes, pero no quería opacar las anteriores publicaciones. Afortunadamente; o en realidad desafortunadamente, sigue siendo enteramente vigente.


Como varios de ustedes ya saben, Fernando Londoño es un honorable doctor que a punta de esfuerzo y trabajo duro llegó a ser Ministro del interior y de justicia en el primer mandato de Álvaro Uribe, y dueño de un buen paquete de acciones de Invercolsa; las que adquirió a precio especial merecido por su condición de empleado. En esta empresa nunca tuvieron una queja de él como empleado, su desempeño no tuvo ninguna mancha (ni mención, ni ocasión, porque nunca ocurrió); así como tampoco Uribe tuvo quejas de su trabajo. Además fue el gran héroe que salvó al consorcio italiano Recchi de un abuso cometido por Invias, obligando al estado a pagar una grandiosa indemnización a este consorcio. A pesar de tantos méritos, el doctor Londoño sufrió en 2004 la pérdida de investidura decretada por el saliente procurador Edgardo Maya, prohibiéndole oficiar en cargos públicos por 18 años.

Pues este personaje podrá estar vetado de los cargos en las instituciones estatales, pero hoy sigue haciendo politiquería, y parece ser buen amigo del nuevo procurador, quien lo invitó a su posesión. Pero de eso no quiero hablar en este espacio, sino de su desempeño como columnista en el diario oficial del actual (y el anterior) gobierno colombiano, es decir "El Tiempo", en donde viene trabajando desde Mayo del año pasado.

Su primera columna fue la defensa de un excongresista condenado por la parapolítica; en su segunda vaticinó una guerra, luego revindicó la reacción que siguio a los atentados del 11 de Septiembre. El 27 de Agosto afirmó que "la llamada 'parapolítica' es una infame persecución contra el Congreso, de mayoría uribista", y a los 15 días acusó (sin pruebas) a la Fiscalía y la Corte suprema de justicia, de ocultar y no hacer caso de la información encontrada en el PC de Reyes. Y así se han publicado tantas otras barbaridades escritas por Fernando Londoño.

Quiero que veamos su última columna, que definitivamente no es la peor, pero es la última. Fue publicada el 14 de Enero. En ella, él se llena de críticas ... no, no son críticas, más bien quejas y acusaciones infundadas en contra del Banco de la República (a quien viene atacando desde Octubre) y su decisión de subir las tasas de interes.

No puedo defender al Banco de la República por sus decisiones porque no las comparto; pero me siento obligado a señalar la clase de falacias y ridiculeces dichas por este personaje, quien considero no debería tener voz en este tipo de asuntos; no sólo por la sanción, también por su falta de seriedad y profesionalismo.

La bobadas mencionadas por Londoño, y aprobadas por el Comité Editorial de "El Tiempo" son:

  1. Afirma que la inflación en época de crisis sabe combatirse sola, y por eso no es necesario tomar medidas para evitar su subida (a este señor no le importa que no nos alcance el sueldo). Eso no es necesariamente cierto. Es cierto que 1929 los precios bajaron hasta el piso, pero ese no fue el efecto de la crisis, sino una de las causas; además, no todas las crisis económicas son iguales, ni sus efectos son iguales en todos los países; en particular en Colombia, donde importamos muchos bienes (tal vez demasiados), la caída de la producción en el exterior puede producir un aumento de la inflación adentro del país. No olvidemos que en Ecuador la crisis económica del 2000 causó una inflación del 75%, lo que llevó a la dolarización de la economía ecuatoriana. Vale decir que existen varias teorías económicas, y que los distintos analistas siempre difieren al señalar qué medidas son más o menos convenientes, pero lo normal es que las afirmaciones se sustenten con algún tipo de razonamiento académico, como no lo hace Londoño.
  2. "El inolvidable Pablo VI dijo que la Paz tenía un nuevo nombre, que era el Desarrollo Económico. Con lo que entiende cualquiera, al parecer con la excepción de los inquilinos de la Jiménez con 7a. que la falta de crecimiento económico es la más fértil semilla de la injusticia social", dice Londoño apelando a nuestra devoción católica, y como si realmente los directivos del Banco fuesen los únicos que no saben que las malas condiciones económicas generan problemas sociales y culturales, incluyendo violencia.
  3. Dice que la medida "nos está produciendo una nueva revaluación mentirosa del peso". Pero en realidad no hay tal cosa como una revaluación mentirosa; si el precio del peso subió, pues subió, no es una mentira. Otra cosa es que eso no sea conveniente para la economía local, o para ciertos sectores como los importadores. Lo que pasa es que los publicistas de la política económica local, desde 2007, argumentan que la revaluación del peso demuestra una economía creciente y fuerte, todo para decir que la gestión del gobierno en materia económica había sido genial, y así atribuirle el mérito de ocupar el poder cuando en el precio del dólar cayó en todo el mundo. Por eso Londoño habla de una revaluación mentirosa, cuando el valor del peso frente a otras monedas sube, pero la economía no va bien. Además, el peso no se está revaluando!! El dólar en las últimas semanas ha subido de precio, sólo que lo ha hecho lentamente.
  4. Lo más grave es que trata de presentarnos medidas tomadas por el gobierno como decisiones absurdas del Banco de la República. Esto al referirse a los precios de los combustibles y de la energía eléctrica que hoy pagamos. Pero señor Londoño: esas fueron decisiones del gobierno, de su amigo Uribe, y nosotros lo sabemos.
No puedo sino decir que Londoño, ya que no está vetado de hacer propaganda política, aunque sea debería sustentar sus afirmaciones; o cuando menos, los medios de comunicación deberían exigirle que las sustente.

Como por si fuera poco ahora tiene su programa radial!!!!

Aquí está su brillante columna:


Y aquí hay una pequeña nota sobre el caso de Londoño:

domingo, 23 de noviembre de 2008

La saña de Julio

Hasta hace poco creí que yo era el único que pensaba que Julio Sánchez, el de la W, era un manipulador y un lambon, incluso que superaba a Vicky Dávila, pero este fin de semana descubrí una columna de Felipe Zuleta sobre este “guru” del periodismo colombiano….Definitivamente que buenas columnas las de Zuleta

Por: Felipe Zuleta Lleras

NO ME RESULTAN CLARAS LAS RAZONES por las cuales el periodista Julio Sánchez Cristo se ha ensañado en contra del Alcalde de Bogotá, con tal sevicia, que la cosa ya empezó a ser aburridora hasta para los oyentes de La W.

Lo primero que debemos mencionar, subrayando lo obvio, es que los múltiples problemas de la capital no nacieron con la gestión de Moreno, así Julio trate de manipular la información para hacerle creer eso a la gente.

Las mafias de los transportadores no son nuevas y siempre, absolutamente siempre, han hecho lo que se les ha dado la gana. No recuerdo que ni Antanas, ni Peñalosa, ni Lucho hayan hecho nada para meterlos en cintura. Y es fundamentalmente por culpa de los buseteros que la movilidad de Bogotá es un desastre. Si Samuel se sale con la suya en el tema del metro, del tren de cercanías y manda el Transmilenio por la séptima, pasará a la historia como uno de los mejores alcaldes.

Entiendo que a Julio le mortifique el tráfico del norte de Bogotá, pero eso no le da licencia para atribuirle a Moreno cosas que no ha hecho. Como por ejemplo, le ha inventado un par de viajes al exterior que el Alcalde no hizo. Y fresco como lechuga insiste, con mala fe creo, en desprestigiar de manera sistemática y perversa al burgomaestre.

Julio, tal vez porque vive en Madrid y, por supuesto, porque no le da la gana, no se ha tomado el trabajo de pedirle a Moreno que lo lleve a los barrios del sur para ver cómo funcionan los colegios oficiales o los comedores populares. Eso a él no le importa tanto como seguramente lo mortifican los huecos que dañan los amortiguadores de sus costosos vehículos.

Si se pusiera a investigar encontraría que, por ejemplo, en el tema de proveer a los bogotanos con alimentos, se ha creado un sistema de abastos que no existía antes. Pero claro, ¿a quién le va interesar que los pobres de Bogotá puedan acceder a comida de buena calidad y a precios módicos, si los demás tenemos Pomona y Carulla? ¿Y para qué tomarse el trabajo de saber que más de 1,5 millones de niños, gracias a las políticas del gobierno distrital, pueden tener sus tres comidas diarias, balanceadas y nutritivas? Antes estaban sometidos a “alimentarse” con unas sopas hechas con hueso y papel periódico. No me explico cómo no se murieron más menores teniendo que comerse a diario los editoriales escritos por Enrique Santos. Pero eso no importa, porque los de estrato seis, a donde Julio ingresó fortuitamente, tienen Salinas y Criterion.

Tal vez lo que tiene tan mortificado a Julio es que el Alcalde, con buen criterio, no le prestó El Campín a su amigo Juanes para que hiciera el concierto.

Trato de encontrar una sola razón para entender la actitud ponzoñosa de Sánchez, porque debe haber alguna razón recóndita que no conocemos. De no haberla, entonces estaríamos frente a una actitud muy injusta, como si no bastara con María Isabel Rueda y su también inexplicable actitud hacia Samuel Moreno Rojas.

Felipezuleta.blogspot.com